@albion2112
Este sábado UFC regresa a territorio brasileño para la celebración de Fight Night 51: Bigfoot vs Arlovski, que además será el primer evento en la historia de la promoción que se realice en la capital de aquel país sudamericano.
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| Bigfoot derrotó a Arlovski en 2010, y todo apunta a que este sábado volverá a salir con la mano en alto. / Foto: Especial |
Estos gladiadores se enfrentaron por primera vez en mayo de 2010, cuando ambos formaban parte de Strikeforce, y en aquel entonces la victoria fue para el brasileño por decisión unánime tras quince minutos de un fuerte intercambio de golpes, pero en donde ambos pecaron un poco de cautelosos, permitiendo que Bigfoot aprovechase su mayor alcance para sumar puntos y llevarse el triunfo.
Mientras que Silva llegó a UFC como parte de la fusión con Strikeforce a principios de 2012, Arlovski lo hizo apenas hace unos meses, tras pasar unos años peleando en promociones menores, como la World Series of Fighting, Pro Elite, y One FC, con resultados mayormente positivos, aunque ante oposición de mucho menor nivel que los rivales que Bigfoot ha enfrentado en Strikeforce y UFC en el último par de años, incluyendo a Travis Browne, Mark Hunt, Daniel Cormier, Cain Velasquez (en dos ocasiones), e incluyendo un memorable knockout sobre Alistair Overeem.
Arlovski debutó en el Octágono en UFC 28, en noviembre del 2000, y vivió el mejor momento de su carrera en 2005, cuando conquistó el campeonato de peso completo de UFC, primero de forma interina y después absoluta, defendiéndolo en dos ocasiones antes de perderlo en abril de 2006 ante Tim Sylvia. Poco después logró una victoria sobre Fabricio Werdum, pero fue incapaz de generar la inercia necesaria para intentar recuperar el título. Tras su salida de UFC en 2008, logró victorias en promociones menores sobre Roy Nelson y Tim Sylvia, antes de llegar a Strikeforce, donde compitió entre 2009 y 2011.
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| Ante Brendan Schaub quedó de manifiesto que Arlovski ya no puede pelear con lo mejor de los completos. / Foto: Especial |
A sus 35 años de edad, los mejores años de Arlovski están en el pasado, y su estilo luce primitivo e inadecuado al compararlo con algunos de los peleadores más jóvenes en la división de los completos, por lo que llama un poco la atención no sólo el que UFC haya decidido retener sus servicios tras la pelea con Schaub, sino que lo programase además en un evento estelar.
Con 33 peleas como profesional, Arlovski viene de tres victorias consecutivas pero, con la excepción de Schaub, se dieron ante peleadores desconocidos. La última vez que enfrentó a un peleador de alto nivel, fue en marzo de 2013, cuando cayó por decisión unánime ante Anthony Johnson, actual contendiente en la categoría de peso semicompleto de UFC. El bielorruso ya no tiene la resistencia ni la pegada que le dieron éxito en los primeros años de su carrera, y se antoja difícil que pueda mantenerse dentro de UFC, al menos al nivel necesario para enfrentar peleadores del Top 10, como es el caso de Bigfoot.
Imagino que lo que UFC quería era un nombre que resultase familiar para la afición brasileña a fin de vender una pelea con un peleador brasileño. Arlovski les da justo eso, un rival de cierto renombre, con un pasado relativamente brillante, pero sin representar una amenaza seria para el perleador local, quien debiera poder salir con una victoria y mantener su status como peleador de élite dentro de UFC, a la espera de hacer los méritos suficientes para intentar una vez más trepar posiciones en busca de un título.
¿Será el adiós para Arlovski en caso de una derrota? Lo dudo, pero si podría ser la última vez que lo veamos encabezando una cartelera dentro de UFC.


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